Cada día tengo más claro que Barcelona no está hecha para mí. Me ponen nerviosa las masas de turistas que -a mi parecer- caminan demasiado despacio y empanados, los precios cada día son más y más abusivos, y me molesta sobremanera que me vendan un local como (por decir algo) un diner americano de los años 50 pero que me pongan a David Bisbal mientras me tomo mi batido rosa.
Pero a veces, normalmente por casualidad, la ciudad me sorprende con pequeños tesoros como el que encontré la semana pasada por la zona de Paral.lel.
De colores chillones y decorado con muchas calaveras mejicanas, Tacos Tacos Barcelona es un chiringuito que me transportó tan sólo entrar a la 5a Avenida de Playa del Carmen.
Camarera encantadora, carta clara y con precios más que atractivos, buenas cervezas, servicio rápido, limpieza absoluta y grupitos que no "chillaban" y permitían que en el local se pudiera mantener una conversación. Gente joven del barrio y algún que otro "chico Nasty".
Si además os digo que durante la horita que duró nuestra cena escuché temas como El Scorcho (Weezer) o Wrong Way (Sublime) pues... haz clic aquí.
Hay que ir.
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